Encontrar cabellos en la almohada, la ducha o el cepillo puede generar preocupación. Sin embargo, no siempre se trata de caída: muchas veces, el cabello se está quebrando por debilitamiento o daño en la fibra capilar.
Aunque pueden parecer lo mismo, la caída y el quiebre tienen causas y tratamientos diferentes. Aprender a identificarlos es el primer paso para elegir la rutina adecuada.
¿Qué es la caída del cabello?
La caída ocurre cuando el cabello se desprende desde la raíz. Es normal perder una determinada cantidad de cabellos diariamente como parte de su ciclo natural de crecimiento y renovación.
Podría tratarse de caída si notás:
Cabellos completos y largos sobre la almohada, la ropa o durante el lavado.
Una pequeña raíz o bulbo blanquecino en uno de sus extremos.
Menor densidad o volumen general.
Sectores del cuero cabelludo más visibles.
Una cantidad de cabellos desprendidos mayor de la habitual.
La caída puede relacionarse con cambios hormonales, estrés, alimentación, factores genéticos, cambios estacionales o determinadas condiciones de salud.
¿Qué es el quiebre?
El quiebre sucede cuando la fibra capilar se rompe en algún punto de su longitud, sin desprenderse desde la raíz. Suele aparecer cuando el cabello está debilitado, seco o sensibilizado.
Algunas señales frecuentes son:
Cabellos cortos de diferentes longitudes.
Puntas abiertas o afinadas.
Frizz excesivo.
Textura áspera, seca o poco flexible.
Cabello que se rompe al cepillarlo o manipularlo.
Falta de brillo y dificultad para desenredarlo.
Las decoloraciones, el uso frecuente de herramientas térmicas, los procesos químicos, la fricción y una rutina inadecuada pueden favorecer el quiebre.
Una prueba sencilla para diferenciarlos
Observá uno de los cabellos que encontraste.
Si conserva su longitud habitual y presenta un pequeño bulbo en uno de sus extremos, probablemente se desprendió desde la raíz. En cambio, si es más corto, no tiene bulbo y sus extremos se ven irregulares, posiblemente se haya quebrado.
También prestá atención a dónde aparece el problema: la pérdida de densidad puede indicar caída, mientras que los cabellos cortos, el frizz y las puntas deterioradas suelen relacionarse con quiebre.
¿Qué hacer frente al quiebre?
Para proteger la fibra capilar:
Incorporá productos reparadores y fortalecedores.
Utilizá acondicionador después de cada lavado.
Aplicá una mascarilla nutritiva o reparadora semanalmente.
Usá protector térmico antes del secador, la planchita o la buclera.
Desenredá con suavidad, comenzando por las puntas.
Reducí temporalmente los procedimientos químicos intensos.
Cortá periódicamente las puntas deterioradas.
La constancia es fundamental: una rutina adecuada ayuda a proteger el cabello nuevo y a reducir futuros daños.
¿Qué hacer si notás caída?
Hacete un diagnostico profesional donde ahí mismo se ve cual es el problema puntual para solucionarlo de raiz.
Caída y quiebre no son lo mismo. Mientras la caída comienza en la raíz, el quiebre afecta principalmente la fibra capilar. Reconocer la diferencia permite actuar de manera más precisa y evitar productos o tratamientos que no respondan a la verdadera necesidad del cabello.
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